¡¡¡Riiiinggg!!! 7 de la mañana y el despertador nos despierta sin piedad, desayuno rápido y paseo ligero al Vaticano. Asistimos a la audiencia que ofrece el Papa los miércoles, por eso había que madrugar más de la cuenta. Para los que deseéis asistir a una audiencia papal, tenéis que solicitar en la web del Vaticano una invitación con tus datos y con la fecha y pasar a recogerla en la Parroquia de Santa Susana (Roma) o en el propio Vaticano, en "la puerta de bronce". Es gratuita.
Como con antelación ya habíamos reservado las entradas a los museos vaticanos, nos fuimos a visitarlos ¡sin colas! (Súper importante tener compradas ya las entradas con antelación; nosotros lo hicimos a través de la página web del museo aquí). En este punto es necesario aclarar que te puedes pasar días enteros admirando las joyas que se encuentran entre esos muros: frescos de Rafael, estancias de diferentes Papas, Capilla Sixtina... Es increíble. Nosotros hicimos la visita con audio guía, totalmente recomendable.
Maravillados por todo lo que dejábamos atrás, tocaba entrar en la Basílica de San Pedro (dicen que es el mayor espacio interior de una iglesia Cristiana en el mundo) y… ¡Vaya que sí lo era!; “la que tienen aquí liada” oía exclamar al lado mío. Pudimos contemplar La Piedad de Miguel Ángel, diversas tumbas Papales, el Baldaquino de San Pedro realizado por Bernini, etc. No encuentro adjetivos para definir la espectacularidad y grandeza de esta Basílica.
Cayendo la noche y aprovechando la cercanía del Castel Sant´Angelo nos acercamos a verlo, cruzamos su famoso puente y nos adentramos en el centro de Roma para conocer la Piazza Navona. Hoy, sí tocaba cenar en un sitio turístico como es Da Baffetto, por supuesto, pizza. Y para rematar, un paseo con un buen gelatto!!
Entrada la noche, de camino al Hostel y, tal vez por ser inesperado, viví uno de los momentos que más me impactaron, salir de una calle estrecha y al girar la cabeza ver el Panteón de Agripa.


















